Líderes y emociones : una tensión que no se resuelve.

¿Carismático? ¿Democrático? ¿Transformacional? ¿Situacional?. La personalidad de cada uno es determinante. Sin embargo, es necesario reconocer que detrás de cada forma de liderazgo hay un modo particular de establecer un vínculo emocional con los miembros de los equipos de trabajo.

Todo líder de un equipo de trabajo se enfrenta a una tensión básica entre cuidar las relaciones interpersonales (Sitema de relaciones) y alcanzar las metas propuestas (Sistema de producción).

Algunos líderes estarán más del lado del cuidado de las personas como medio para alcanzar los objetivos. En este grupo se ubica el liderazgo transformador (coach), el democrático y el precursor.

Otros líderes, como el autoritario y el coercitivo, harán mayor énfasis en el logro de los objetivos con la convicción de que la conquista de las metas fortalece el vínculo interpersonal.

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Cualquiera de estos cinco tipos de liderazgo imprimen un carácter particular en la gestión de las emociones.

“Cada tipo de liderazgo tiene una forma particular de balancear las dos exigencias básicas en los equipos de trabajo: cuidar las relaciones interpersonales (Sistema de relaciones) y alcanzar las metas propuestas (Sistema de producción)”.

El líder transformacional o líder coach, está enfocado en el desarrollo integral de cada uno de los miembros del equipo. Concentra toda su energía en ofrecer una retroalimentación potente que genera cuestionamientos, que libera tensiones y propone nuevos horizontes. Este tipo de liderazgo se cuida de cualquier tipo de acción que represente intimidación, miedo o desconfianza. Por el contrario, este líder construye espacios de seguridad, de mutua ayuda y de franqueza, sobre todo, al momento de aceptar los errores y sacar nuevas lecciones. 

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Para el líder democrático, el incremento de los espacios de participación y el discernimiento colectivo son las principales herramientas de la gestión de los equipos. Este tipo de líderes incentivan el entusiasmo, la confianza y el compromiso. Favorecen que los miembros de los equipos se empoderen de las decisiones que se han tomado en conjunto.

Tanto el líder transformacional como el democrático, se apoyan en el sistema de relaciones interpersonales para fortalecer el equipo y desencadenar el compromiso necesario para que ellos, muevan el sistema productivo y alcancen los objetivos del negocio.

El líder precursor, da igual importancia al sistema de relaciones interpersonales que al sistema productivo. Para ello, este líder, trabaja muy cuidadosamente sobre la autonomía de los trabajadores. Da al equipo y a las relaciones interpersonales un valor menor que el que otorga a la autonomía de cada uno de los colaboradores. Los trabajadores autónomos experimentan poderosas emociones de plenitud y libertad porque se perciben autorrealizados, emprendedores y decisores. Este tipo de liderazgo tiene su mayor impacto en los equipos de personas altamente cualificadas.

“La experiencia de varias décadas de trabajo con altos directivos sugiere que los liderazgos transformacional, democrático y precursor tienen mejores efectos sobre los sistemas laborales: relaciones interpersonales y producción”.

Del lado de los líderes que se apoyan en el sistema de producción como eje de su gestión se encuentra el líder autoritario y el transaccional o coercitivo.

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Imagen tomada de.

El líder coercitivo establece relaciones de dirección y control. Reproducen, en algún modo, las relaciones paterno-filiales y asume un rol de mando. Este tipo de liderazgo se nutre de emociones de admiración por el líder y por un sentido de lealtad y compromiso radical. Las gestión contemporánea desincentiva este tipo de liderazgo aunque se reconoce que es conveniente en momentos de cambios radicales o cuando el riesgo (financiero, físico, psicológico) es demasiado alto.

El liderazgo autoritario es eficaz cuando el líder y los coequiperos comparten exactamente los mismos objetivos. Es un estilo directivo que acepta lo que permite llegar a los resultados y desestima cualquier iniciativa que pueda desviar al equipo. El ejercicio de la autoridad, pude despertar emociones de miedo, frustración y decepción. Este liderazgo también se conoce como transaccional porque es el que está más centrado en la relación contractual: el empleado vende su fuerza de trabajo y el jefe administra esa fuerza para alcanzar una meta. Es el estilo de liderazgo menos conveniente en las condiciones actuales de las organizaciones pero, no por ello, el menos frecuente.

La experiencia de varias décadas de trabajo con altos directivos sugiere que los liderazgos transformacional, democrático y precursor tienen mejores efectos sobre los sistemas laborales: relaciones interpersonales y producción.

 

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